¿ES NECESARIA LA MOTIVACIÓN PARA QUE SE LLEVE A CABO EL APRENDIZAJE?
La palabra "motivación", ha sufrido un cambio progresivo, desde el punto de vista
conductista, hasta las orientaciones cognitivas actuales. Su polémica gira en torno a los
factores que pueden influir y la diferencia entre el interés que se presenta por una tarea.
Efectivamente, es obvio que las atribuciones del éxito o fracaso, son factores que determinan
la motivación de los educandos. Sin embargo, su estudio es complicado, porque tiene a su
disposición, muchas teorías para analizar, e investigaciones y tesis controversiales sobre el
tema.
La pregunta, si es necesaria la motivación para que se lleve a cabo el aprendizaje, ha
ocasionado diversas controversias, dado que las posiciones varían desde la afirmación de
que ningún aprendizaje se realizará, si no existe motivación, hasta la negación completa de
la motivación, como variable importante para que se realice este proceso Ausubel (1981).
Esto porque se presenta una considerable cantidad de aprendizajes que no son impulsados
por la motivación, pues ocurren de manera incidental y sin una intención explícita. Sin
embargo, al referirse a la motivación para el aprendizaje, se da una relación recíproca, pues
se dan situaciones de aprendizaje promovidas por el docente sin que necesariamente surjan
con anterioridad los intereses y las motivaciones de parte de los estudiantes, pero que
dichos aprendizajes no pueden postergarse.
Es un hecho que la motivación influye en el aprendizaje, hasta el punto de llegar a ser uno de
los principales objetivos de los profesores: motivar a sus estudiantes. Sin embargo, la falta
de motivación es una de las causas importantes que se debe valorar en el fracaso de los
estudiantes, especialmente cuando se fundamenta en la distancia establecida entre los
actuantes del proceso. Así, se puede observar que la relación profesor estudiante, en el
contexto universitario, se presenta, generalmente, en forma lejana, y la impersonalidad que
se concibe no permite centralizar la atención en el sujeto que aprende, sino más bien la
formación universitaria tiende a identificar el punto fundamental del aprendizaje en el
sistema, entre el profesor y el contenido. Este modelo se introduce en una sociedad, cuya
finalidad inmersa en un proceso globalizante, se ubica frente a intereses de carácter
cuantitativo y sistemas técnicos de manejo de información, lo que desdeña el sistema de
transmisión de conocimientos de forma humanizante, ya que deja de lado al sujeto que
aprende.
Santos (1990), define la motivación como "el grado en que los alumnos se esfuerzan para
conseguir metas académicas que perciben como útiles y significativas". Desde el punto de
vista del docente, significa "motivar al estudiante a hacer algo, por medio de la promoción y
sensibilización" (Campanario, 2002) “Motivar supone predisponer al estudiante a participar
activamente en los trabajos en el aula. El propósito de la motivación consiste en despertar el
interés y dirigir los esfuerzos para alcanzar metas definidas”.
Desde una perspectiva histórica, Abarca (1995) se refiere a la motivación como un fenómeno
integrado por varios componentes, los cuales aparecen y desaparecen de acuerdo con las
circunstancias determinadas por los fenómenos sociales, culturales y económicos y, por
ende, debe tener un tratamiento particular para cada uno de los sujetos.
Hernández, A. P. (2005). La motivación en los
estudiantes universitarios. Revista Electrónica" Actualidades
Investigativas en Educación", 5(2), 1-13. https://www.redalyc.org/pdf/447/44750219.pdf
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